Argentina (república) (nombre oficial República Argentina), república federal situada en el Cono Sur
de Sudamérica, limita al norte con Bolivia, Paraguay y Brasil; al este con Brasil, Uruguay y el océano
Atlántico; al sur con Chile y el océano Atlántico, y al oeste con Chile. El país ocupa la mayor parte de la
porción meridional del continente sudamericano y tiene una forma aproximadamente triangular, con la
base en el norte y el vértice en cabo Vírgenes, el punto suroriental más extremo del continente
sudamericano. De norte a sur, Argentina tiene una longitud aproximada de 3.300 km, con una anchura
máxima de unos 1.385 kilómetros.
Argentina engloba parte del territorio de Tierra del Fuego, que comprende la mitad oriental de la Isla Grande y una serie de islas adyacentes situadas al este, entre ellas la isla de los Estados. El país tiene una superficie de 2.780.400 km² contando las islas Malvinas, otras islas dispersas por el Atlántico sur y una parte de la Antártida. La costa argentina tiene 4.989 km de longitud. La capital y mayor ciudad es Buenos Aires (capital federal), con una población de 2.776.138 habitantes en 2001. Si a ella le sumamos el área metropolitana, la población ese mismo año era de 12.024.000
habitantes.
Territorio y Recursos
Argentina abarca un territorio muy diversificado de montañas, mesetas y llanuras. Los límites occidentales del país corren en gran parte por los Andes, el gran sistema montañoso del continente sudamericano que, en numerosos tramos, establece frontera con Chile. Los Andes patagónicos, que forman una frontera natural entre ambos países, forman el sector más bajo de la cadena. Desde el norte de esta sección hasta la frontera con Bolivia, la parte occidental de Argentina está ocupada por la cordillera Principal andina, con
una serie de picos de altura superior a los 6.400 m.
El mayor de todos, el Aconcagua (6.960 m), es el más alto del mundo fuera del sistema del
Himalaya. Otros picos dignos de mención son el nevado Ojos del Salado (6.880 m), el Tupungato
(6.800 m) y el Mercedario (6.770 m). Al este de los Andes se encuentran varios grupos
montañosos, como la cordillera Oriental y las sierras Subandinas al norte, las sierras Pampeanas
al norte y centro desde el Aconquija hasta las sierras de Córdoba y San Luis, y sistemas serranos
bonaerenses como el de Tandilia y el de Ventania. Merecen especial atención las sierras de
Córdoba, en el centro del país; su pico más alto es el Champaquí (2.880 m).
Partiendo del sistema andino, hacia el este, el territorio de Argentina está formado casi en su
totalidad por una llanura plana o con suaves ondulaciones que desciende gradualmente desde los
610 m hasta el nivel del mar. En el norte, las llanuras argentinas ocupan la parte meridional de la
región sudamericana denominada el Chaco. La Pampa, vasta llanura sin zonas arbóreas
autóctonas (salvo los bosquecillos del anillo periférico), aunque forestada por el hombre, engloba
las regiones agrícolas más productivas del país y se extiende unos 1.600 km hacia el sur desde el
Chaco. La Patagonia, al sur de la Pampa, está formada por mesetas escalonadas, valles fluviales
bajos, sierras y cañadones con vegetación esteparia y población dispersa.
Ríos y lagos
Los principales ríos de Argentina son el Paraná, que atraviesa la región centro-septentrional del
país; el Uruguay, que forma una parte de la frontera con el país homónimo; el Paraguay, principal
afluente del Paraná, y el Río de la Plata, formado por la confluencia del Paraná con el Uruguay. El
sistema Paraná-Uruguay es navegable a lo largo de unos 3.200 kilómetros. Las cataratas del
Iguazú, uno de los más afamados puntos turísticos, se encuentran en el río homónimo, el Iguazú,
tributario del Paraná.
Otros ríos importantes son: el río Negro, con sus afluentes el Limay y el Neuquén; el río Santa
Cruz; el río Colorado; los ríos del oeste cuyano (Mendoza, Tunuyán, Atuel, Diamante y San
Juan) y, al norte, los ríos Pilcomayo, Bermejo, Dulce y Salado. Entre el Salado y el Colorado, por
el sur, y la región del Chaco, por el norte, grandes ríos desembocan en salitrales y pantanos, o
desaparecen por infiltración. Argentina tiene, además, numerosos lagos, especialmente en las
estribaciones de los Andes patagónicos, como el lago Argentino y el lago Viedma.
Clima
En la mayor parte de Argentina prevalece el clima templado, salvo una pequeña zona tropical en
el Noreste, la región subtropical del Chaco en el norte y las zonas frías del oeste andino y el sur
patagónico. En los alrededores de Buenos Aires la temperatura anual alcanza un promedio de 16,1 °C. Las temperaturas de enero y julio en esta región tienen un promedio de 23,3 °C y 10 °C,
respectivamente. En San Miguel de Tucumán, la temperatura media de enero es de 26,1 °C y la
de julio de 13,3 °C. En las cercanías del trópico de Capricornio, al norte, las temperaturas son
considerablemente superiores, alcanzándose en ocasiones máximas de hasta 45 °C. Por lo
general, el clima es frío en las partes más altas de los Andes, en la Patagonia y en Tierra del
Fuego. En la parte oriental de la Patagonia, las temperaturas invernales alcanzan un promedio de
0 °C. No obstante, en la mayoría de las zonas costeras el mar ejerce una influencia moderadora
sobre las temperaturas.
Las precipitaciones en forma de lluvia se caracterizan por las amplias variaciones regionales. En
el extremo noreste se registran más de 1.520 mm, aunque las condiciones se van haciendo
gradualmente semiáridas hacia el sur y el oeste. En las cercanías de Buenos Aires, las
precipitaciones anuales alcanzan unos 950 mm. En San Miguel de Tucumán llegan aproximadamente a los 970 mm; en cambio, al sur del río Colorado, y por influencia de los
vientos del oeste, las precipitaciones varían bruscamente de los 4.000 o 3.000 mm en el este de
los Andes patagónicos, a los 300 y 200 mm de las mesetas patagónicas.
Recursos naturales
La riqueza tradicional de la Argentina reside en los suelos de la Pampa húmeda y de los valles y
oasis en el oeste. Además, posee recursos energéticos significativos: hidrocarburos, gas, uranio yrecursos hidráulicos. También son importantes los recursos oceánicos, mineros y forestales.
Flora y fauna
La vegetación natural de Argentina varía enormemente en función de los diferentes climas y
regiones topográficas del país. En la cálida y húmeda región del Noreste abunda la vegetación
tropical, con árboles como la palmera, el palo de rosa, el palosanto, la jacarandá, el quebracho
colorado y el ceibo. En la Pampa, las hierbas son la principal variedad de flora autóctona; en esta
región y en la mayor parte de la Patagonia prácticamente no existen árboles, a excepción de variedades importadas resistentes a la sequía, como el eucalipto, el sicomoro, el álamo y la
acacia. En los Andes patagónicos existen densos bosques de Nothofagus (coihués, lengas, ñires),
coníferas (alerces, araucarias y cipreses) y otros árboles como los arrayanes, maitenes, lapachos
y radales. En las estribaciones andinas de la Patagonia y en algunas zonas de Tierra del Fuego
existen también densos bosques de coníferas, en especial de abetos, cipreses, pinos y cedros, y
bosques de arrayanes (véase Parque nacional Los Arrayanes). Los cactus (véase Cactáceas) y
otras plantas espinosas predominan en las áridas regiones andinas del noroeste.
Suelos
Los suelos de Argentina varían enormemente en cuanto a fertilidad y viabilidad para la
agricultura. El agua escasea en muchas regiones a excepción del Noreste y de la Pampa húmeda.
La Pampa, cuyo suelo está constituido fundamentalmente por humus (con arena fina, arcilla y
cieno o lodo), totalmente libre de rocas y cantos rodados, es ideal para el cultivo de cereales; por
el contrario, el suelo guijarroso de la mayor parte de la Patagonia no es apto para la agricultura y
los pastizales naturales de la región se aprovechan sobre todo como forraje para el ganado ovino.
La mayor parte de la región al norte de los Andes es inadecuada para los cultivos, aunque, en
algunos valles crezcan frutales, hortalizas y tabaco. En la región del Chaco se cree que su suelo,
inusualmente salino, es el responsable de la abundancia del quebracho, un árbol rico en tanino;
también hay en esta región muchos campos de algodón.
Temas medioambientales
Argentina es uno de los países con menor densidad de población del mundo, la mayor parte de la
cual vive en zonas urbanas y casi el 40% en el área metropolitana de Buenos Aires, donde el
denso tráfico provoca una elevada contaminación atmosférica. Genera la mayor parte de su
energía mediante centrales hidroeléctricas y de combustibles fósiles. No obstante, cuenta con
tres centrales nucleares y con un programa nuclear relativamente independiente y avanzado. El
gobierno argentino ha aceptado las normas del Organismo Internacional para la Energía Atómica
(OIEA). Argentina cuenta con una política de protección del suelo bastante compleja.
Existen 190 lugares protegidos, que ocupan el 4,4% de la superficie de este país. Estos lugares
dependen de la administración federal, provincial y municipal; además, unos cuantos territorios
están en manos privadas, ya que se encargan de su gestión algunas universidades e individuos.
Tan sólo el 1,8% (2000) de la tierra recibe una protección significativa y sólo aproximadamente
la mitad de los ecosistemas identificados en Argentina se encuentran representados en el sistema
de protección de suelos. Las principales amenazas ecológicas en el norte son la caza y la pesca
furtivas, así como la industria maderera, mientras que en el sur son el turismo y el pastoreo
excesivo en casi todo el territorio.
Forma parte del Convenio sobre el Patrimonio de la Humanidad y del Convenio de Ramsar sobre
humedales; además, el programa El Hombre y la Biosfera de la UNESCO ha establecido cinco
reservas de la biosfera en territorio argentino. Recientemente, el Instituto para la Conservación de
la Naturaleza de Estados Unidos ha utilizado el programa estadounidense Deudas para la
Naturaleza para preservar el hábitat en la zona andina de la Patagonia.
Demografía
Aproximadamente el 85% de la población es descendiente de europeos. A diferencia de la
mayoría de los países latinoamericanos, Argentina cuenta con escasa población mestiza.
Oficialmente, el país sigue promoviendo la inmigración europea. Entre 1850 y 1940 llegaron a
Argentina unos 6.608.700 europeos, predominantemente de origen español e italiano, con
importantes cifras de franceses, británicos, alemanes, rusos, polacos, sirios y de otros países
sudamericanos. Más de una tercera parte de la población vive en Buenos Aires y en sus
alrededores. El 85% de la población reside en áreas urbanas.
Características demográficas
En 2004 la población estimada de Argentina era de 39.144.753 habitantes, con una densidad de
14 hab/km² aproximadamente.
Provincias de Argentina
El territorio argentino está dividido en 23 provincias y la Capital Federal, todas ellas englobadas
en cinco grandes regiones: Litoral, Norte, Centro, Andina y Patagonia. Existe otra clasificación
según la cual la Argentina continental que aparece en el mapa se estructura en seis regiones
geográficas formales: Llanura platense, Meseta subtropical, Noroeste, Cuyo, Sierras pampeanas
y Patagonia, divididas a su vez en varias subregiones geográficas.
El país está formado por 23 provincias, la Capital Federal autónoma (cuyos límites coinciden con
los de la ciudad de Buenos Aires), el sector antártico reclamado por Argentina y varias islas del
Atlántico sur. Tierra del Fuego, que hasta 1993 era territorio nacional, es en la actualidad una
provincia.
En la Argentina no existen regiones institucionalizadas. Sin embargo, el INDEC —Instituto
Nacional de Estadística y Censos— establece ciertas regiones para procesar sus datos, que son:
el Noroeste, el Noreste, Cuyo, Pampa, Patagonia y Metropolitana.
Desde el punto de vista geográfico, existen otras divisiones regionales: el Litoral, que comprende
Buenos Aires (a excepción de la ciudad homónima y del saliente situado al sur del río Colorado),
Chaco, Formosa, Santa Fe, Misiones, Corrientes y Entre Ríos (estas tres últimas conforman la
Mesopotamia argentina); las provincias del norte, que engloban a Jujuy, Salta, Tucumán,
Catamarca y La Rioja; las provincias centrales, Santiago del Estero, Córdoba y La Pampa; la
región de Cuyo, formada por San Juan, San Luis y Mendoza, y las provincias patagónicas, que
son Chubut, Santa Cruz, Tierra del Fuego, Neuquén y Río Negro (estas dos últimas, junto con el
saliente sur de Buenos Aires, forman la región del Comahue).
La Argentina tiene presencia permanente en la Antártida desde 1904. Es una de las principales
naciones firmantes del Tratado Antártico, que congela los reclamos de soberanía. A su vez,
mantiene una disputa con el Reino Unido por la soberanía de las islas Malvinas y otras islas del
Atlántico sur. Son varias las naciones que no reconocen las pretensiones argentinas sobre un
vasto sector de la Antártida, situado entre los 25° y los 74° de longitud O, ni su reclamación de
una serie de islas del Atlántico sur.
Principales ciudades
Las ciudades más importantes, además de la mencionada Buenos Aires, son: Córdoba (con una
población según el censo de 1991, de 1.157.507 habitantes), importante centro fabril y ciudad
universitaria; el puerto fluvial de Rosario (1.157.372 habitantes); La Plata (676.128 habitantes), la
capital de la provincia de Buenos Aires; San Miguel de Tucumán (470.809 habitantes), un
diversificado centro industrial; Mar del Plata (512.880 habitantes), el principal centro de turismo
veraniego; Salta (367.550 habitantes), famosa por su arquitectura colonial; y Mendoza (121.620
habitantes), eje de una importante región frutícola, vitivinícola y petrolera.
Buenos Aires, Argentina Buenos Aires es la capital y mayor ciudad de Argentina. La Plaza de
Mayo, es un punto neurálgico del centro de la ciudad que marca la posición de la ciudad antigua
del siglo XVI, la cual creció en círculos concéntricos hasta formar la metrópolis actual.
Organización del territorio argentino.
Regionalización
Una visión del funcionamiento, morfología y jerarquía del sistema de ciudades, de la localización
de actividades y de la población, del trazado de las redes de infraestructura, de los movimientos y
flujos en el espacio y del uso de los recursos naturales muestran una estructura espacial con
escasa o débil articulación entre las partes y, en consecuencia, entre las regiones, pero con una
fuerte dependencia de Buenos Aires y su área metropolitana.
Todo esto es el resultado de una ocupación espontánea del espacio, el cual muestra el impacto
sucesivo de las diferentes etapas de la economía argentina y de las decisiones políticas. Este
esquema de organización territorial se denomina “modelo tendencial”, ya que refleja las
tendencias socioeconómicas, políticas y geográficas en una larga relación tiempo-espacio. Hacia
finales de la década de 1980, distintos procesos rompieron con muchas tendencias históricas e
hicieron surgir otras.
Este modelo encontró bases muy sólidas en la valoración de la posición geográfica mundial de
Argentina, de “aislamiento geográfico”, que la llevó a ser considerada un “país isla” —como la
definió el almirante Storni— y, en consecuencia, a modificar su organización espacial en función
del puerto. El concepto de la “Argentina insular” comienza a cobrar fuerza con la economía agro-
portuaria y con los inicios de la industrialización (sustitución de importaciones).
Así, Argentina se estructuró sobre los puertos, con amplio predominio del de Buenos Aires. La
cohesión interior, la centralización de la baja cuenca del Plata, el “desprendimiento” fronterizo y
las condiciones de sequedad que imperan en gran parte del territorio, contribuyeron a consolidar
la “Argentina insular” y a organizar su espacio interno en función de dicho sistema, dando lugar
al “país abanico” definido por el filósofo argentino Mario Bunge. Este esquema tendencial llevó a la valoración de la región pampeana, a la cual se le confirió el rol
de región nuclear del país. Por otro lado, el modelo se extendió a los espacios significativos de las
otras regiones, coincidiendo la mayoría de las veces con los núcleos geohistóricos y con la
producción de bienes complementarios de la Pampa húmeda. Mientras tanto, con el paso del
tiempo, fue tomando cuerpo el lugar de mayor capitalidad del territorio argentino, concentrando
la población, las actividades, los servicios y, por ende, el poder. El área metropolitana de Buenos
Aires y, más tarde, el eje urbano industrial San Lorenzo-Rosario-La Plata se impusieron así por
su privilegiada posición geográfica, determinando la configuración y funcionamiento del espacio
nacional.
En este escenario, la posición de las regiones y de sus sistemas urbanos resultaba periférico, más
aún por el escaso contacto entre ellas y los países colindantes. Este proceso se vio reforzado por
la presencia de conflictos, lo que llevó a consolidar el “desprendimiento fronterizo”, sobre todo
con Chile y Brasil. En la actualidad, se ha dado por agotado dicho modelo y Argentina ha
encontrado otras dos vertientes hasta ahora no valoradas: su posición céntrica en el Cono Sur
(posición subcontinental) y su posición aguas abajo de la cuenca del Plata (posición regional).
Esto lleva al país a ocupar una nueva posición en el mundo, dentro de un ámbito de integración
regional: Mercosur, que ha de volver a poner en movimiento sus sistemas de relaciones.
La integración de Argentina en el espacio comunitario del Mercosur implica complementar la
concepción insular del país con la peninsular; esto encierra una proyección marítima y otra
proyección continental, que conlleva la estructuración de un nuevo sistema de relaciones con el
espacio exterior e interior. Esta situación modificará, sin duda, la función de las diferentes
regiones y conducirá a su reconversión productiva por haber variado su posición con respecto a
los mercados y la accesibilidad general. El concebir a Argentina en este escenario de futuro
implica potenciar cuatro aspectos sobresalientes: la complementación e integración territorial
interna y con otros países de la región, y la accesibilidad de ciudades y regiones hacia el Atlántico
y Pacífico, modificando su posición actual.
Todos estos cambios conllevan el establecimiento de un nuevo sistema de relaciones, lo que
supondrá, en principio, una reestructuración estratégica de las redes de transporte,
comunicaciones, flujos y energía, así como la valoración de los grandes espacios constitutivos
del territorio nacional que se extiendan más allá de las fronteras, pero que han de encontrar su
articulación y unidad. Las fronteras, que antes separaban espacios llamados a funcionar en
común, serán ahora franjas de dinamismo e integración.
Los espacios noroccidental, nororiental, patagónico austral, pampeano y metropolitano han de
conjugar los grandes ámbitos geográficos para un desarrollo más equilibrado en lo interno y más
proclive a la proyección e integración en lo externo. La correcta percepción de esta realidad
geográfica llevará a valorizar, dentro de los espacios mencionados, los sistemas regionales
individualizados; éstos, a su vez, se encontrarán con mejores posibilidades y capacidades para
desarrollar sus potencialidades, complementarse e integrarse con las regiones de los países
vecinos y articularse entre sí.
La reestructuración del territorio, impulsada por el proceso de integración regional, es una nueva
oportunidad, un hito más, un umbral de mayor complejidad en la organización territorial; también
habrá desigualdades. Problemas y nuevas oportunidades son una dicotomía permanente en la vida
de los pueblos y ese devenir se refleja en la organización del territorio. El nuevo modelo que se
vislumbra no elimina el anterior: lo complementa y lo supera. Los hechos históricos son
acumulativos espacialmente.
Así como en la anatomía territorial los espacios y regiones se reubican y se reconvierten, en la
fisiología territorial el sistema urbano y las redes se modifican en sus funciones. Las
transformaciones globales del mundo actual —desde la economía integrada hasta el cambio tecno-
productivo y la revolución en los transportes y las comunicaciones— han de impulsar el proceso
señalado. En esto consiste la nueva lógica territorial.
Lenguas oficiales y habladas
El castellano es el idioma oficial y lo habla la mayoría de los argentinos. En algunos lugares
siguen en uso varias lenguas indígenas.
Religión
Más del 92% de la población es católica. Se practican también el judaísmo, el protestantismo y
otras religiones cristianas y no cristianas, aunque muchas sectas y confesiones están prohibidas
por ser “lesivas al orden público”. Hasta la reforma constitucional de 1994, era requisito
indispensable que el presidente y el vicepresidente fueran católicos.
Educación y Cultura
Argentina es un país con un rico legado cultural español, fuertemente influido desde el siglo XIX
por la inmigración europea, fundamentalmente por la italiana.
Se mantiene un vivo interés por la historia del país, simbolizada especialmente en el cultivo de sus
tradiciones. En el ámbito artístico, la influencia más importante ha sido la europea, especialmente
la de Francia. Sólo en el arte popular se ha registrado una importante influencia de las culturas
indígenas.
Educación
La educación primaria es gratuita y obligatoria entre los 6 y los 14 años. En 2000, 4.898.224
alumnos asistieron a las escuelas primarias y 3.832.258 a las de secundaria y de formación
profesional. La tasa de escolarización en enseñanzas superior es del 48% y la de alfabetización
del 97,2%, una de las más altas de América Latina.
Argentina tiene 24 universidades nacionales, y varias provinciales y privadas. La principal
institución es la Universidad Nacional de Buenos Aires (1821). Entre las más importantes
merecen mencionarse la Universidad Católica Argentina (1958), la Universidad del Salvador
(1958), la Universidad de Belgrano, la Universidad Tecnológica Nacional (1959) y la Universidad
Nacional de Córdoba (1613), además de las situadas en Bahía Blanca (1956), La Plata (1905),
Mendoza (1939), San Miguel de Tucumán (1914) y Rosario (1968). Véase Educación en
Argentina.
Bibliotecas y museos
La biblioteca más importante de Argentina es la Biblioteca Nacional (1810), ubicada en Buenos
Aires, que dispone de un fondo de más de 1,9 millones de volúmenes. Entre los numerosos
museos de la capital merecen destacarse el Museo Argentino de Ciencias Naturales, el Museo
Nacional de Bellas Artes, el MALBA y varias colecciones privadas.
El 20 de septiembre de 2001 se abrió al público el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos
Aires (MALBA), que alberga una importante colección de arte latinoamericano contemporáneo,
con más de 200 obras de artistas como Wilfredo Lam, Frida Kahlo, Joaquín Torres García, Hélio
Oiticica, Xul Solar, León Ferrari o Emiliano di Cavalcanti; su vocación es "coleccionar,
conservar, estudiar y difundir el arte latinoamericano desde el siglo XX hasta la actualidad"; y
presenta también exposiciones temporales, tres al año, de una duración aproximada de tres meses
cada una. El Museo de Ciencias Naturales de La Plata es famoso por su colección de fósiles de
dinosaurios.
Literatura
La literatura argentina adquirió un marcado matiz nacionalista en el siglo XIX. El poema Fausto
(1866) de Estanislao del Campo, está basado en la ópera Fausto de Charles Gounod; Martín
Fierro (1872), un poema narrativo de la vida de un gaucho, obra de José Hernández, está
considerada la epopeya nacional. Finalmente, el ensayo sociológico Facundo, civilización y
barbarie (1845), de Domingo Faustino Sarmiento, es un estudio que analiza cómo la vida rural en
la Pampa argentina contribuyó a modelar el carácter nacional.
La literatura argentina del siglo XX ha producido obras como la celebrada Don Segundo Sombra
(1926), novela de Ricardo Güiraldes; Rayuela (1963), de Julio Cortázar; El beso de la mujer araña
(1976), de Manuel Puig; La bahía del silencio, de Eduardo Mallea (novelista que escribió sobre
temas existencialistas), y la obra de Jorge Luis Borges, cuyas historias han alcanzado el
reconocimiento internacional. El poeta más conocido es Leopoldo Lugones, quien cultivó el
simbolismo y el naturalismo. En la actualidad, y junto a Ernesto Sábato, debe destacarse a Adolfo
Bioy Casares como uno de los escritores argentinos más representativos.
Arte
La pintura del siglo XIX estuvo dominada por temas gauchescos y escenas de la vida urbana. En
este periodo destacó Prilidiano Pueyrredón. Entre los artistas del siglo XX merecen mencionarse
a Lucio Fontana, Pablo Curatella Manes o Raquel Forner, además de Benito Quinquela Martín, el
cubista Emilio Pettoruti, el cinético Julio LeParc y Raúl Soldi. Son muy conocidas las obras del
escultor Rogelio Yrurtia.
Música
La música tradicional argentina se inspira principalmente en las canciones y bailes gauchescos, la
música nativa de las provincias del norte, las influencias europeas y, en menor medida, la música
africana. El tango, cuyo intérprete más famoso es Carlos Gardel, se desarrolló en Buenos Aires y
se convirtió en el baile de salón favorito de gran parte del mundo. También hay que destacar la
milonga y el gato. Ástor Piazzola, prolífico compositor, director e intérprete de tangos, incorporó
a sus obras influencias clásicas y del jazz.
La ópera y la música sinfónica son elementos importantes de la actividad cultural. La Orquesta
Sinfónica Nacional tiene su sede en Buenos Aires y la compañía de ópera de esta ciudad en el
Teatro Colón, inaugurado en 1908; esta compañía de ópera ha obtenido una merecida fama
mundial por su excelencia. En el terreno de la música clásica destacan Roberto Caamaño,
Mauricio Kagel y Gilardo Gilardi. El más conocido de los compositores argentinos fue Alberto
Williams, fundador del Conservatorio de Buenos Aires. Alberto Ginastera es conocido por su
música sinfónica para ballet, ópera y piano, muy popular en todo el mundo. En el ballet son muy
notorias las figuras de Julio Bocca y Maximiliano Guerra, cuyas virtudes han trascendido las
fronteras del país.
Economía

La economía argentina se basa tradicionalmente en la producción agrícola y ganadera, aunque los
sectores industrial, minero, pesquero y de servicios han registrado un marcado crecimiento en
las últimas décadas. Es una de las principales naciones productoras de carne, cereales y aceite
del mundo. En la actividad fabril, las principales empresas son las productoras de alimentos y
bebidas, las metalúrgicas, automotrices, de refino de petróleo, textiles y cemento. El producto
interior bruto (PIB) para 2002 fue de 102.042 millones de dólares, con una renta per cápita de
2.800 dólares (cifras del Banco Mundial).
Agricultura y ganadería
Argentina cosecha suficientes productos agrícolas no sólo para satisfacer la demanda interna,
sino también para exportar los excedentes. Del total de la superficie del país (unos 280 millones
de ha), poco más del 50% se utiliza para el pastoreo y el 12,8% está cultivado; los bosques
ocupan un 12,7% del territorio nacional. La Pampa es la principal zona agrícola del país, con una
importante producción de trigo y otros cereales. Regiones como Río Negro, Neuquén, Mendoza,
San Juan y las provincias del Noroeste son ricas en explotaciones frutícolas y vitivinícolas. En la
producción de caña de azúcar destacan Tucumán, Salta y Jujuy.
La producción ganadera es un sector importantísimo en la economía argentina, así como la
refrigeración y procesamiento de carne y subproductos. La producción anual supera los 3,4
millones de toneladas. En 2003 el país contaba con 50,9 millones cabezas de ganado vacuno,
12,4 millones de ganado ovino y 4,30 millones de porcino; además, existían unos 3,65 millones
de caballos, con gran fama internacional en el mundo de la hípica y del polo.
A pesar del retroceso sufrido durante la década de 1980, la exportación de ganado sigue jugando
un importante papel en el comercio internacional. En 1994 los ingresos en concepto de carne y
pieles (véase Cuero) ascendieron a 1.700 millones de dólares; las exportaciones de alimentos
suponen en torno al 44,2% del total exportado. Desde hace mucho tiempo, Argentina es líder
mundial en la exportación de carne cruda, aunque cada vez es más importante la exportación de
la carne procesada y envasada.
El país produce y exporta ingentes cantidades de lana. En 2003 se produjeron 56.000 toneladas
de lana en bruto. Aproximadamente el 40% de las ovejas se crían en la Patagonia.
El trigo es el cultivo más importante y Argentina se cuenta entre los principales productores
mundiales de este cereal. La producción anual es de 12,4 millones de toneladas; otros cereales
destacados son el maíz, la avena y la cebada.
Otros productos agrícolas de importancia son la soja, el sorgo, el lino, el girasol, el algodón, las
patatas (papas), el arroz, la yerba mate, el cacahuete (maní) y el tabaco, así como uvas,
manzanas y cítricos.
Silvicultura y pesca
Situadas fundamentalmente en las áreas montañosas distantes de los centros poblados, la mayoría
de las 34.648.000 ha de bosque no está muy aprovechada. Las maderas más explotadas son las
de álamo y sauce para la producción de celulosa, el quebracho blanco para combustible, el
quebracho colorado para el tanino (que se utiliza en el curtido del cuero y piel) y el cedro para la
fabricación de mobiliario; otras maderas de aprovechadas son las de la araucaria, el pino y el
ciprés. La producción total de madera en 2002 fue de 9,97 millones de m³.
Los caladeros argentinos, potencialmente muy productivos, no se explotan en su totalidad,
aunque la productividad se incrementó de forma constante en las décadas de 1960 y 1970. En
2001 las capturas, principalmente de merluza, calamar, langostino y anchoa o boquerón,
alcanzaron las 924.662 toneladas.
Minería
Aunque el país cuenta con una gran variedad de reservas minerales —sobre todo petróleo,
carbón y diversos metales— la minería ha sido relativamente poco importante en la actividad
económica. A pesar de ello, en las últimas décadas se ha incrementado significativamente la
producción de petróleo y carbón. En términos de valor, el principal producto mineral es el
petróleo. En 2001 la producción de petróleo era de 304 millones de barriles anuales, suficiente
para cubrir la demanda interna y permitir la exportación. Con este fin se ha construido un
oleoducto hacia Chile, a través de la cordillera de los Andes. Se espera que, con las licencias
otorgadas para la exploración de nuevas zonas del país y de las áreas marítimas, se incremente
significativamente la producción.
El país cuenta también con una importante producción de gas natural (véase Combustible
gaseoso), que en 2001 alcanzaba los 37.150 millones de m³. Por otra parte, existe una modesta
explotación de oro, plata, cobre, plomo, cinc, hierro, estaño, tungsteno, mica, uranio y piedra
caliza. Al amparo de la nueva Ley de Minería, los planes de exploración y explotación se
incrementaron a base de cuantiosas inversiones extranjeras que potenciarán el surgimiento de la
gran minería.
Industria
El grueso de la industria argentina se centra en Buenos Aires. El 23% de la población activa está
empleada en las empresas industriales. La industria más importante y antigua del país es el
procesamiento y envasado de productos alimenticios, seguida por el sector textil. Otras
importantes industrias producen artículos de goma (natural y sintética), cemento, productos
químicos, papel, plásticos y derivados del petróleo. La industria siderúrgica (véase Siderurgia) ha
alcanzado una gran expansión; en 1994 la producción de hierro primario, acero crudo y laminado
llegó —en conjunto— a los 10,4 millones de toneladas. El sector automotriz produjo 408.000
vehículos.
Energía
El sistema energético de Argentina está compuesto por las redes de conductos y de energía
eléctrica. Entre las redes de conductos se distinguen los gasoductos, los oleoductos y los
poliductos, que conectan las áreas productivas de la Patagonia, Cuyo y Noroeste con los grandes
centros de consumo o de industrialización derivada. Las redes de energía eléctrica se integran en
el sistema interconectado nacional, los sistemas regionales y las estaciones de transformación, y
ponen igualmente en contacto las centrales eléctricas con las grandes áreas de consumo.
Están compuestas por líneas de transmisión, equipamientos de generación y subestaciones de
transformación. Las principales líneas conectan el sistema hidroeléctrico del río Limay (Neuquén-
Río Negro) con Buenos Aires, Bahía Blanca y La Plata. También destacan las líneas de Yaciretá
(Argentina-Paraguay) y de Salto Grande (Argentina-Uruguay) con Rosario y el Gran Buenos
Aires. La energía eléctrica instalada es estimada en 14.000 megavatios.
El país cuenta con abundantes recursos energéticos y sobre todo con una gran diversidad de
fuentes, entre las que destacan la hidroeléctrica y el gas, además del petróleo, carbón y uranio.
También revisten especial importancia las fuentes no convencionales de energía: geotérmica,
eólica, mareomotriz, solar y biomasa. En el contexto del Mercosur se están realizando obras
significativas, como los gasoductos a Chile, Uruguay y Brasil, y las interconexiones eléctricas del
litoral. Los sistemas energéticos de Argentina han sido privatizados, salvo Yaciretá, Salto Grande
y las centrales nucleares que están en proceso de concesión al capital privado.
Las principales cuencas de hidrocarburos son la Austral (golfo de San Jorge), la Neuquina, la
Cuyana y la del Noroeste. Existen otras cuencas de exploración como la del Chaco-Paranaense y
varias en la plataforma submarina. La cuenca más importante en producción de gas es Loma de
la Lata (Neuquén), además de Santa Cruz y Puesto Hernández.
En el campo hidroeléctrico hay que señalar que la mayoría de los ríos y saltos con potencial para
producir energía están muy alejados de los centros industriales, aunque, a pesar de estas
limitaciones técnicas, los recursos hidroeléctricos se desarrollan a pasos acelerados. Los
proyectos más importantes, iniciados en las décadas de 1970 y 1980, están situados en el norte
de la Patagonia sobre los ríos Limay (El Chocón, Alicurá, Piedra del Águila y Pichi-Picún-Leufú)
y Neuquén (Cerros Colorados), sobre el río Paraná (Yaciretá, explotado en colaboración con la
República del Paraguay) y sobre el río Uruguay (Salto Grande, en colaboración con Uruguay).
También merecen atención las centrales de Garabí (con Brasil), Corpus (con Paraguay), Los
Blancos (Mendoza) y Río Santa Cruz-La Leona.
En 2001 Argentina producía un total de 97.167 millones de KWh, de los cuales el 40,81% se
generaba en instalaciones hidroeléctricas, el 6,73% mediante energía nuclear y el 52,24%52,24%
en centrales termoeléctricas convencionales. Hay que destacar las centrales nucleares de Atucha
I y II, localizadas en la provincia de Buenos Aires.
Moneda y banca
Originariamente, el sistema monetario argentino se basaba en el peso oro, aunque en realidad no
circulaban monedas de ese metal. La moneda en uso era el peso moneda nacional, dividido en
100 centavos. La crisis generada por la Gran Depresión, en la década de 1930, terminó con el
régimen monetario oro y en 1935 se fundó el Banco Central de la República Argentina —de
sociedad mixta—, responsable de controlar la emisión de moneda, sin perjuicio de otras
funciones de supervisión de los bancos. En 1946 el Banco Central quedó bajo el control del
gobierno, siendo cabeza del sistema bancario nacional.
En materia monetaria, a principios de la década de 1970 se instauró el peso ley 18.188,
equivalente a 100 de los antiguos. En junio de 1985 se creó el austral, equivalente a 1.000 pesos
ley. Después de experiencias hiperinflacionarias, a principios de 1992 se implantó el nuevo peso
argentino, equivalente a 10.000 australes. En 2002, 3,06 peso argentino equivalía a 1 dólar
estadounidense.
En diciembre de 1994 había 168 bancos, de los cuales 33 eran públicos y 135 privados. El 60%
de los depósitos estaba en los bancos privados.
Comercio e intercambio
Desde 1992 la balanza comercial es desfavorable para Argentina, tendencia que se ha ido
corrigiendo en los últimos años. En 2001 las exportaciones totalizaron 26.610 millones de dólares
y las importaciones 20.321 millones de dólares. El principal socio comercial, tanto en
exportaciones como en importaciones, es la República Federal de Alemania; otros socios
importantes son: Brasil, Estados Unidos, Bélgica y Países Bajos.
El comercio regional con otros países latinoamericanos se enmarca en la Asociación
Latinoamericana de Integración (ALADI), a la que pertenece Argentina. En 1994 se exportaron a
esta asociación 6.907 millones de dólares y se importaron 6.600 millones de dólares,
correspondiendo a Brasil el 52% de las exportaciones y el 65% de las importaciones.
En 1991 se firmó el Tratado de Asunción, por el que quedaba creado el Mercosur (Mercado
Común del Sur). Este bloque subregional ha dinamizado notablemente el comercio en esta zona y
se encuentra en pleno proceso de integración. En 1995 se fijó el arancel externo común a aplicar
en el futuro. En 1994 sus exportaciones al Mercosur alcanzaron el valor de unos 4.800 dólares y
sus importaciones unos 5.147 dólares. De este movimiento, el 80% correspondió a Brasil.
Trabajo
En 2002 la población activa sumaba unos 15,7 millones de trabajadores. La mayoría de los 1.100
sindicatos argentinos están afiliados a la Confederación General del Trabajo (CGT). El derecho
de asociación sindical, suspendido en 1976, fue restablecido en 1982. A principios de la década
de 1990, el movimiento sindical contaba con unos 3 millones de afiliados; en esa época, los
programas de privatización del presidente Carlos Saúl Menem habían provocado la pérdida de
varios centenares de miles de puestos de trabajo. En 2002 la tasa de desempleo era del 17,8 por
ciento.
TRANSPORTES
Red ferroviaria
La red ferroviaria argentina comenzó a tenderse en la segunda mitad del siglo XVIII. En 1870 ya
había 722 km de vías. El ferrocarril del Oeste fue el primero en entrar en funcionamiento para
cubrir la distancia entre plaza Lavalle y Floresta, en Buenos Aires. El trazado no parte radialmente
desde la capital, sino desde ésta, Buenos Aires, y desde Rosario. El Ferrocarril del Sud
(construido con capital inglés) llegó primero a Chascomús y, más tarde, a Las Flores, Bahía
Blanca, Neuquén, Zapala y Mar del Plata, además de contar con varios ramales secundarios. El
ferrocarril Central tuvo sus inicios en Rosario, se extendió a Córdoba y después a Santa Fe y
Tucumán; posteriormente, enlazó con Buenos Aires. Otra línea se extendía desde Río Cuarto
hasta Mendoza. El ferrocarril que comunicaba Buenos Aires con el Pacífico y el ferrocarril del
Oeste llegaron al pie de los Andes: San Rafael, Mendoza y San Juan.
Una verdadera “fiebre ferroviaria” se preparaba a comienzos de la década de 1870. Entre 1870 y
1914 se construyó la mayor parte de la red ferroviaria argentina con capital inglés, francés y
argentino. Esta red llegó a ocupar el décimo puesto en el mundo, con cerca de 47.000
kilómetros. El ferrocarril fue palanca del desarrollo y poblamiento del territorio del país.
A partir de 1946 la extensa red ferroviaria pasa a depender en su totalidad del Estado. En 1958
comienza un periodo que puede llamarse de “regresión”. En efecto, políticas a favor del
desarrollo de la red caminera (transporte por carretera) desarrollaron planes de clausura y
levantamiento de vías; así, en 1980, la red ferroviaria era de 34.113 km, mientras que en 1976
contaba con 41.463 kilómetros. En 1989 se inicia un nuevo proceso de concesiones al capital
privado de la red ferroviaria de carga, de pasajeros del área metropolitana de Buenos Aires y de
pasajeros interurbanos.
En la actualidad, la red ferroviaria argentina posee una extensión de 28.291 km, con tres anchos
de vía. Dos líneas que cruzan los Andes permiten la comunicación con Chile; los ferrocarriles
argentinos también conectan el país con Bolivia, Paraguay, Uruguay y Brasil. Como resultado de
la privatización de la red, en algunas regiones del país se ha interrumpido el servicio.
Las líneas nacionales que la integran son: el ferrocarril Nuevo Central Argentino (4.512 km), que
conecta Buenos Aires con Rosario, Santa Fe, Córdoba, Tucumán, Río IV y Santiago del Estero
(La Banda); el ferrocarril de Buenos Aires al Pacífico (5.254 km), que enlaza Buenos Aires con
Junín, Rufino, San Luis, Mendoza, San Juan, San Rafael y accede al puerto de Rosario; el
ferrocarril Ferrosur Roca (3.343 km), que comunica Buenos Aires con Necochea-Quequén,
Tandil, Olavarría, Bahía Blanca, Neuquén y Zapala; el ferrocarril Ferroexpreso Pampeano (4.953
km), que conecta a los puertos del complejo San Martín-Rosario con Bahía Blanca por medio de
dos líneas troncales y varios ramales; el Ferrocarril Mesopotámico, S.A. (2.739 km), que enlaza
Buenos Aires con Rojas, Concordia, Paraná, Paso de los Libres, Monte Caseros, Corrientes y
Posadas, y el ferrocarril General Belgrano, S.A. (10.841 km), que comunica Buenos Aires con
Rosario, Santa Fe, Córdoba, Resistencia, Salta, Jujuy, Tucumán, Catamarca, San Juan y
Mendoza, y la localidad de Salta con Formosa.
La red ferroviaria argentina se conecta con la de los países colindantes: con Bolivia, a través de la
línea F.C. Belgrano S.A., por La Quiaca y Yacuiba hasta La Paz y Santa Cruz de la Sierra; con
Chile, también por la línea ferroviaria de Belgrano S.A., desde Socompa a Antofagasta y por Las
Cuevas a Valparaíso (este ramal está desactivado pero con miras de ser rehabilitado); con
Uruguay, por la línea F.C. Mesopotámico S.A., entre Salta y Salto Grande; con Brasil, a través de
la línea de F.C. Mesopotámico S.A., por Paso de los Libres a Uruguaiana, y con Paraguay, por
otra línea del F.C. Mesopotámico S.A., entre Posadas y Encarnación.
A su vez, existen líneas provinciales extensas como Viedma–San Carlos de Bariloche, en la
provincia de Río Negro (817 km), o más pequeñas como Córdoba–Cruz del Eje (150 km) o
Jacobacci-Esquel (Río Negro-Chubut) de 402 km. La línea de pasajeros más importante es la del
corredor Buenos Aires-Mar del Plata-Miramar y su derivación General Guido-Pinamar (536 km),
operado por Ferrobaires; esta empresa, de carácter provincial, cubre todo el sistema interurbano
de pasajeros de las provincias de Buenos Aires y La Pampa. Los ferrocarriles metropolitanos de
Buenos Aires son operados por varias empresas privadas (línea Urquiza, Sarmiento, Mitre, San
Martín, Belgrano Sur, Belgrano Norte y Roca). Existe además una línea de carácter turístico (18
km) que se denomina Tren de la Costa.
Red caminera
Hasta la tercera década del siglo XX la red caminera fue considerada complementaria de los
ferrocarriles, ya que los caminos locales de las zonas rurales conducían a las estaciones del
ferrocarril. Primero los carruajes y luego los automotores se convirtieron en alimentadores de la
red ferroviaria, en cuanto a tráfico se refiere. En 1952 se crea la Dirección Nacional de Vialidad,
estableciéndose una cuota sobre la nafta y un porcentaje sobre los lubricantes, destinados ambos
a la construcción de caminos (véase Carretera). A partir de ese momento comienza a
desarrollarse la red caminera nacional que, en líneas generales, siguió el trazado de las vías
férreas. En las décadas de 1950 y 1960 se produce una importante expansión de la red y del
transporte automotor, tanto de carga como de pasajeros.
En total existen 215.471 km de carreteras. La red vial se clasifica, de acuerdo con su
jurisdicción, en nacional y provincial; por su importancia en lo concerniente al tráfico circulado,
en rutas troncales, rutas secundarias y rutas locales o alimentadoras. Además, se distinguen unas
rutas transnacionales de gran importancia ante el Mercosur. Una tercera clasificación se
establece en función del estado de la red: pavimentada (casi 60.000 km), mejorada (más de
40.000 km) y natural o de tierra (el resto).
Hacia finales de la década de 1980 la red vial argentina se encontraba muy deteriorada por la
sobrecarga de los camiones, sin control peso/eje, y por insuficientes inversiones en el
mantenimiento. Por otro lado, se observaban varios estrangulamientos en la circulación, sobre
todo en el acceso al área metropolitana de Buenos Aires, así como a otras grandes ciudades. Es
entonces cuando se decide privatizar, por el sistema de concesión, las principales rutas troncales
del país, como Buenos Aires-Mar del Plata, Buenos Aires-Bahía Blanca, Buenos Aires-San Luis-
Mendoza, Buenos Aires-Rosario-Córdoba o Zárate-Concordia-Paso de los Libres, entre otras.
También se desarrolla un plan de obras para el acceso a las grandes ciudades.
Por otro lado, Vialidad Nacional está llevando a cabo un Plan Maestro, denominado Corredores
Viales y Pasos de Integración, para mejorar la infraestructura en los corredores de exportación y
de integración, fortaleciendo el desarrollo de tres ejes bioceánicos al norte, centro y sur, así
como la Ruta 40, que corre paralela a la cordillera por el oeste, desde La Quiaca hasta Río
Gallegos. La estructura se apoya en los siguientes pasos montañosos al oeste: Jama (Jujuy), Sico
(Salta), San Francisco (Catamarca), Peña Negra (La Rioja), Agua Negra (San Juan), Cristo
Redentor (Mendoza), Paso Pehuenche (Mendoza), Pino Hachado (Neuquén), Cardenal Samoré
(Neuquén), Coihaique (Chubut) y Huemules (Santa Cruz). En el este se dirige a los puertos del
Atlántico y del Plata-Paraná, y a los puertos de Paysandú-Colón, Puerto Unzué-Fray Bentos,
Concordia-Salto, Paso de los Libres-Uruguaiana, Posadas-Encarnación y Puerto Iguazú-Foz do
Iguaçu.
Entre los proyectos estratégicos se pueden mencionar: las redes de autopistas de acceso al área
metropolitana de Buenos Aires; las autopistas Córdoba-Rosario, Buenos Aires-La Plata y Buenos
Aires-Mar del Plata; los puentes Buenos Aires-Colonia, Rosario-Victoria y Santo Tomé-São
Borja, y el túnel de montaña Juan Pablo II, de baja altura, entre Mendoza y Chile. La ampliación
del túnel ferroviario que cruza los Andes (1940) permite el paso de vehículos. En 1998 había 181
vehículos por cada mil habitantes.
Red aérea
La compañía Aerolíneas Argentinas fue privatizada en 1990 y realiza vuelos tanto nacionales
como internacionales; existen también numerosas líneas aéreas internas. A finales de la década de
1980 había matriculados unos 4,3 millones de vehículos privados y 1,4 millones de vehículos
comerciales.
Red portuaria y fluvial
Los ríos proporcionan unos 3.100 km de vías navegables, especialmente los de la cuenca del Río
de la Plata. En la actualidad se hace necesario incorporar los puertos a las redes de transporte
intermodales e interoperables como parte de una cadena logística de transporte. Los puertos ya
no son terminales sino centros de transferencia de cargas. El concepto de hinterland (área de
influencia de un puerto con continuidad espacial) se ha desdibujado ante las relaciones
espacialmente discontinuas entre puertos y centros receptores y emisores de tráfico, más aún
con la vigencia de los puentes terrestres (land bridge) sobre corredores bioceánicos. Estos
aspectos, que rigen a nivel internacional, ya se están perfilando en Argentina.
En el caso argentino la situación es la siguiente: a) la producción cerealista y de graneles necesita
una salida entre Santa Fe, Rosario y Villa Constitución (65% de la producción exportable); b) el
resto puede ser canalizado por los puertos de Bahía Blanca, Quequén y Mar del Plata; c) los
contenedores se canalizan vía puerto Buenos Aires (Nuevo y Exolgan) y, en el futuro, por
Campana, La Plata y Mar del Plata; d) existe tráfico pasante (en tránsito) que utilizaría corredores
bioceánicos intermodales, al igual que las producciones básicas regionales; e) la producción de la
región de la Patagonia, de menos volumen, encontraría salida por San Antonio Este (frutas y
minerales, principalmente), Puerto Madryn (minerales, aluminio, pescado), Comodoro Rivadavia
(combustibles) y Puerto Illia, en Punta Loyola (carbón y otros).
En síntesis, Argentina necesita puertos más profundos en donde no los tiene de forma natural, si
bien los posee en donde la lejanía de las áreas demandantes no los valoriza. La hidrovía Paraguay-
Paraná, conectada al canal 32 pies de Rosario al mar, y Punto Alfa, pueden potenciar el complejo
portuario Rosario-Terminal 6-San Martín-San Lorenzo y, en menor medida, Buenos Aires-La
Plata. Otra opción es construir dos o tres estaciones de transferencia de graneles al centro-sur de
Córdoba, Santa Fe y costa de Buenos Aires, y, desde allí, operar dos líneas ferroviarias hacia
Bahía Blanca y Quequén, ampliando y fortaleciendo estos puertos en aguas profundas a 45 pies
(será necesario comparar costos de operaciones alternativas).
Para identificar algunas prioridades es necesario clasificar los puertos en cinco tramos de la
ribera fluvial y del litoral Atlántico de Argentina, observando su actual comportamiento,
posibilidades y necesidades: 1) hidrovía Paraguay-Paraná (tramo medio); 2) vía navegable 32 pies
Rosario-San Lorenzo al Atlántico; 3) bajo río Uruguay; 4) puertos del frente arítimo de la región
pampeana; y 5) puertos patagónicos.
Hidrovía Paraguay-Paraná
Puerto de Barranqueras
Este puerto cumplirá una función estratégica en la hidrovía. Posee accesos por carretera y
ferroviarios. Se deberá construir una estación de transferencia intermodal de cargas. Se prevé un
nuevo puente sobre el Paraná que lo unirá con Corrientes (ferroviario y vial). El puerto necesitará
de inversiones para ampliación y modernización. Ha pasado a depender de la jurisdicción
provincial y a ser importante el movimiento de contenedores, minerales y productos siderúrgicos
de la sierra de Zapla. El puerto de Formosa es complementario del anterior y el gobierno
provincial busca inversores para canalizar sus proyectos. Será un nodo estratégico de tráfico
internacional en la intersección de la hidrovía y el corredor bioceánico Norte.
Puerto de Santa Fe
Cuando se termine el canal de acceso 21 pies y su conexión con la ruta de Rosario al Atlántico, el
puerto de Santa Fe tendrá un papel significativo en las exportaciones de una rica región
agroindustrial. Necesitará ampliaciones y modernización en equipamiento y accesibilidad.
Vía navegable 32 pies. Complejo Rosario-San Lorenzo al Atlántico
Por esta vía navegable, actualmente en proceso de dragado (alcanzó 32 pies en 1997), se canaliza
casi el 70% de las exportaciones de Argentina y el 80% de las importaciones. El complejo
portuario San Martín-San Lorenzo se mantiene con una dinámica de alto crecimiento. Se
conjugan inversiones privadas en las terminales portuarias, concesión de ferrocarriles (N.C.A.),
rutas y un aumento masivo de la producción exportable de oleaginosas. Nuevas inversiones
pueden reforzar esta franja fluvial-portuaria.
El puerto de Rosario se constituirá en otro nodo importante para el Mercosur, con el puente
Rosario-Victoria que conectará el más importante corredor bioceánico con la hidrovía Paraguay-
Paraná y la vía 32 pies de Rosario al Atlántico. Pueden requerirse inversiones puntuales en este
puerto, así como en los de Villa Constitución y San Nicolás. En el caso de Rosario existe un
estudio reciente acerca de sus posibilidades y necesidades de inversión, elaborado por la
Fundación Banco Municipal de Rosario. Las propuestas del estudio definen las necesidades de
inversiones en varias terminales especializadas de graneles líquidos, sólidos (cereales y
minerales), en una terminal polivalente y otra destinada a contenedores, además de las mejoras en
el equipamiento para carga y descarga, con áreas de actividades logísticas e industriales. En
Rosario pueden operar buques Panamax (35.000 a 80.000 tpb). Un barco de 30.000 toneladas
requiere ser abastecido por 20 trenes o 1.000 camiones.
Puerto de Campana
El núcleo Zárate-Campana-Escobar constituye un área portuaria con futuro. Ello se debe a que es
la terminal fluvial de la hidrovía Paraguay-Paraná con 32 pies al cero y con un acceso directo al
Uruguay-Brasil, vía Zárate-Brazo Largo. En el kilómetro 95.8, sobre la margen derecha del
Paraná de Las Palmas, se inauguró recientemente la terminal portuaria Mariposa-Furlong,
destinada a cargas generales. Posee un muelle de 140 m, con todas las instalaciones necesarias.
Actualmente, opera con carga de automotores, que se ampliará en el futuro. Otros puertos, como
Euroamérica (Grupo Turner), mueven automóviles, frutas y maderas. Las inversiones portuarias
siguen en marcha.
Complejo portuario Buenos Aires-La Plata
El puerto de Buenos Aires ha sido objeto de una profunda transformación en los últimos años.
Este proceso alcanza a las terminales de Puerto Nuevo y a Exolgan, en Dock Sud, todo en manos
privadas. Su principal movimiento es el de contenedores. Puerto Nuevo mueve el 70% y Exolgan
el 30%. Existen algunos problemas de equidad en el tratamiento legal de ambas estaciones
marítimas. El tema de las tasas de cargas está en el centro de la discusión. Es importante la
formación de la Sociedad Administradora del Puerto. Las terminales portuarias han recibido, a
fines de 1995, unos 500.000 TEU, pese a una caída de las importaciones del 33% por Puerto
Nuevo. Dock Sud (Exolgan) movió 100.000 TEU. El puerto de Exolgan opera con alta tecnología
y se presenta con un gran futuro.
Posee un sistema informático integrado para carga, descarga y facturación. El puerto de La Plata
está comenzando un proceso de transformación orientado a lograr un nuevo perfil para operar
contenedores (carga general) y combustibles. La zona franca de La Plata impulsará el proceso y
se necesitan inversiones para instalar una estación intermodal de transferencia de cargas en el
puerto y el replanteo de accesos ferroviarios y viales. El polo petroquímico es otra actividad
movilizadora. Se profundizó a 28 pies y se balizó, pero será necesario obtener más profundidad.
Otras inversiones están destinadas a dotar al puerto de un muelle de 300 m sobre la costa de
Berisso, profundizar el Dock Central y poner en marcha una terminal con múltiples funciones
sobre 16 ha en Ensenada. La estación portuaria cuenta con 24 puntos de embarque.
Bajo río Uruguay
Concepción del Uruguay
Este puerto crecerá en importancia ante el dragado a 23 pies del río Uruguay. Ya muestra una
gran actividad. Su amplia rada permite operar a buques de hasta 225 m de eslora y realizar
múltiples embarques simultáneos. Posee muy buena accesibilidad por redes intermodales. El
puerto está regulado por el Instituto Fluvioportuario Provincial de Entre Ríos (también Diamante
e Ibicuy, que son complementarios). El ferrocarril accede a todos los galpones y plazoletas, en
alto y bajo nivel. Es necesario invertir en el acondicionamiento con cámaras frigoríficas de
galpones, en la zona alta, para el acopio de frutas frescas, especialmente cítricos. También se
hace necesario ampliar los servicios. Hoy moviliza rollizos de eucalipto, madera aserrada y soja
paraguaya.
Puertos del frente marítimo de la región pampeana
Complejo portuario de Bahía Blanca
Varios puertos integran este complejo portuario, el más importante de Argentina. Es administrado
por un consorcio especial. Se logró reducir el tiempo de espera de los buques en la rada de
acceso con un ahorro de 100 millones de dólares estadounidenses al año. También se redujeron
los costos de los elevadores en las terminales cerealistas, aumentando las exportaciones un 30%
en 1995. Las exportaciones de Ingeniero White fueron de 2.505.064 t (67,15%) de granos,
subproductos y aceites; 985.118 t (26,41%) de combustibles y productos químicos, y 263.623 t
(6,45%) de mercancías en general. El mejoramiento ferroviario amplió la zona de influencia del
puerto, que necesitará de la dinámica de las inversiones privadas. También sería conveniente la
rehabilitación del puerto de Coronel Rosales.
Puerto de Quequén
El puerto de Quequén es una de las estaciones marítimas de más futuro de Argentina. En 1995
sus movimientos se aproximaron a los 4 millones de toneladas. Hoy posee 12 puntos de atraque.
Es necesario mejorar su capacidad operativa, para lo que precisará de unas inversiones de casi 40
millones de dólares estadounidenses. El puerto está administrado por el Consorcio de Gestión
Autónomo. Se licitarán 15 ha aledañas para instalar industrias. Se necesitan inversiones para
extender la escollera sur 1.000 m (se espera del BID créditos por 30 millones de dólares
estadounidenses). También se hace necesario retirar del puerto los buques inactivos.
Por Quequén salen hoy aceite y pellets (pipas o pepitas) de girasol, chips, maderas, trigo y
fertilizantes, y se reciben productos importados. Conexiones viales y ferroviarias están
mejorando de forma acelerada. También serían necesarias las inversiones para la instalación de
una planta de almacenaje de fertilizantes; la construcción de un muelle pesquero de 250 m; contar
con 5 ha para la disposición de cargas generales, con accesos viales y ferroviarios; crear un
muelle pesquero flotante; la reconstrucción de puentes (Ezcurra); la construcción de un muelle
corrido sobre el antepuerto; la modernización del giro y profundización a pie de muelles de 40
pies, y la prolongación de la escollera sur.
Puerto de Mar del Plata
El puerto de Mar del Plata es una estación marítima completa y que realiza múltiples funciones
(pesca, combustibles, cereales, deportivo, militar). Sin embargo, presenta problemas de
profundidad por embanque de arenas producidas por la escollera sur, que detiene la corriente de
deriva litoral. Es necesario hacer una limpieza del agua de cascos hundidos o barcos incautados,
tarea que ya ha comenzado, y la reordenación del espacio interior del puerto. Su futuro debe ser
replanteado. La región de influencia es de gran importancia económica (hortícola, industrial,
turística y floricultura, entre otras actividades). Puede ser un excelente puerto complementario
del de Buenos Aires, debido a la accesibilidad ferroviaria. Es necesario construir plazoletas de
contenedores, un puerto deportivo, dragas de acceso y una draga fija que bombee agua de la
escollera sur a la norte, mejorando la profundidad y devolviendo el equilibrio a las playas.
Puertos patagónicos
San Antonio Este
Las exportaciones pesqueras y de frutas del alto valle del río Negro incrementaron el movimiento
y la importancia de este puerto. Está situado en el extremo este de un corredor bioceánico
ferroviario hacia el Pacífico, vía Bariloche y Paso Puyehue. En materia pesquera se complementa
con el de San Antonio Oeste. Se puso en marcha un pontón flotante. España y Japón fueron los
principales destinos de las exportaciones; a continuación, China y Corea. Existe un proyecto de
criadero de ostras. El puerto requiere de inversiones para el acceso del ferrocarril, el gasoducto y
las obras de defensa (escollerado).
Puerto Madryn
Se piensa ampliar y remodelar el muelle Almirante Storni en el puerto natural de aguas profundas
de Argentina y construir otro muelle para buques pesqueros (barcos fresqueros y congeladores).
Se prevé el mejoramiento operativo del sitio 3, ampliando instalaciones para adaptarlas a los
buques actuales. El muelle pesquero será independiente del resto de las instalaciones y permitirá
la operación de modernos buques. Todas estas obras requieren de un detallado estudio de
impacto ambiental, por las condiciones ecológicas de la región. El movimiento de minerales y
aluminio aumentó en un 35%. También lo hicieron la lana, frutas, jugos, minerales, cuero y algas.
Existe un proyecto coreano para instalar aquí el astillero más grande del Atlántico sur (inversión
de 50 millones de dólares estadounidenses). Junto a ello, se piensan establecer plantas de
tratamiento de efluentes (residuos contaminantes) y tanques para almacenamiento de
combustibles. El puerto de Rawson es una estación marítima complementaria para barcos
pesqueros.
Puerto de Comodoro Rivadavia
El puerto de Comodoro Rivadavia ha sido reacondicionado. Se prolongó la escollera de 600 m, se
dragó la dársena para buques de ultramar y pesqueros, y se ganaron terrenos al mar para ampliar
las playas de maniobras e instalaciones. Comodoro Rivadavia se conectará por un corredor
bioceánico con el puerto chileno de Chacabuco (800 km). El puerto puede ser un apoyo logístico
a flotas pesqueras que operan en el Atlántico sur y a otras necesidades navieras. Necesita
inversiones complementarias en equipamiento, como un muelle pesquero y un astillero para
reparaciones navales. Es importante la instalación de la zona franca, de una plazoleta de
contenedores y de una cámara frigorífica (4.000 t de capacidad) para mariscos y pescados.
Puerto Punta Loyola
Este puerto fue construido para reemplazar al de Río Gallegos, debido a los problemas de la
amplitud de mareas en este último. Su objetivo era la operación de buques mineraleros para
exportar el carbón (lignito sub-bituminoso) de la cuenca del río Turbio, extendiendo el ferrocarril
unos 20 kilómetros. También se pensó para localizar industrias petroquímicas y eléctricas que
utilizarían la energía hidroeléctrica del río Santa Cruz. Se presenta como un gran puerto potencial.
Puerto de Ushuaia
Se requiere una inversión de más de 10 millones de dólares estadounidenses para modernizar el
puerto más austral del país y el segundo en movimiento de contenedores. Desde este puerto
operan flotas pesqueras, de pasajeros (cruceros turísticos) y de apoyo a la actividad antártica.
Las inversiones apuntan a un nuevo muelle de 205 m de largo y de mayor anchura para mejorar
la accesibilidad. Actualmente, la capacidad de atraque es de 732 metros. Turismo, pesca,
contenedores y carga general son sus actividades. Para la pesca tiene un gran futuro.
Todos estos puertos se encuentran hoy bajo jurisdicción nacional, provincial o municipal,
administrados muchos de ellos por organismos creados con esa finalidad y por concesionarios
privados.
Comunicaciones
El servicio postal, que cubre todo el país, antes propiedad estatal, ha sido concedido al capital
privado, con varias empresas que compiten entre sí. Existen 219 teléfonos por cada mil
habitantes (datos de 2002). En 1997 había 24 millones aparatos de radio y 11 millones de
receptores de televisión.
En Argentina se editan 34 periódicos diarios, aunque los principales se publican en Buenos Aires
y son de difusión nacional. La Prensa y La Nación, con tiradas de 65.000 y 210.000,
respectivamente, gozan de fama internacional por su objetividad e independencia; otros
periódicos importantes de Buenos Aires son Clarín (tirada diaria, 480.000) y La Razón (180.000).
Las capitales de provincias y otras ciudades importantes tienen diarios con fuerte implantación
local. En Buenos Aires se publican numerosas revistas de actualidad y especializadas que circulan
en todo el país.
Gobierno

Según la Constitución de 1853, el gobierno argentino es representativo, republicano y federal. La
función ejecutiva es ejercida por el presidente que cuenta con la ayuda del gabinete de ministros.
El poder legislativo reside en el Congreso Nacional, de carácter bicameral, formado por el Senado
y la Cámara de Diputados. En 1949 se aprobó una nueva Constitución, que fue anulada en 1956.
Tras el golpe militar de 1966, se suspendieron todas las garantías constitucionales. Después del
golpe militar de 1976 volvió a abolirse la Constitución de 1853, aunque en 1983 fue reinstaurada
al volver la democracia.
En su preámbulo y en gran parte del texto, la Constitución de 1853 refleja los ideales y
aspiraciones de la Constitución de los Estados Unidos. Hasta la reforma constitucional, el
presidente y vicepresidente ocupaban sus cargos durante un periodo de seis años, sin posibilidad
de reelección consecutiva. Desde 1966 hasta 1973, y desde 1976 hasta 1983, la Junta Militar —
constituida por los comandantes en jefe de los tres ejércitos— fue el órgano supremo del Estado,
con poderes para designar y cesar al presidente.
En 1994 se reformó la Constitución de 1853, no en el espíritu de la letra pero sí en los aspectos
instrumentales. Tres cambios sobresalientes de la reforma son: la reducción del mandato
presidencial de 6 a 4 años, con posibilidad de una reelección; la introducción de la figura del jefe
de gabinete de ministros, y la creación del cargo de jefe de gobierno de la ciudad de Buenos Aires
con carácter electivo, ya que hasta entonces el intendente de la capital era elegido por el
presidente de la República. Se agregó a la Constitución argentina la Constitución Americana sobre
los Derechos Humanos (Pacto de San José de Costa Rica).
La Constitución de 1853 permite la suspensión del gobierno parlamentario y de las libertades
civiles, si el presidente considera que, ante una emergencia nacional, se requiere la implantación
del estado de sitio; esta cláusula ha sido invocada con frecuencia en la historia argentina.
La Constitución de 1994 estableció que el número de ocho ministerios será determinado por una
ley especial, además de las modificaciones de duración de los mandatos presidenciales ya
comentadas. Véase Constitucionalismo (argentino).
Poder legislativo
La organización de la legislatura argentina es similar a la de Estados Unidos. El Congreso
Nacional está formado por una cámara baja, representada por los 257 miembros de la Cámara de
Diputados, y una cámara alta, el Senado, formado por 72 miembros (3 por cada provincia y 3
por el Distrito Federal desde la reforma constitucional de 24 de agosto de 1994). Los diputados
son elegidos directamente para periodos de cuatro años y cada dos se renueva la mitad de la
Cámara; los senadores son nombrados de forma directa y conjunta para un mandato de seis
años, una tercera parte se renueva cada dos años y son reelegibles indefinidamente. Todos los
ciudadanos mayores de 18 años tienen el derecho de votar. En 1962 se instauró la representación
proporcional en las elecciones nacionales.
Poder judicial
Los juzgados federales engloban la Corte Suprema, diecisiete tribunales de apelación y varios
juzgados de distrito y territoriales en el ámbito local.
Los sistemas judiciales provinciales están organizados de igual modo.
Gobierno local
En virtud de la Constitución, las provincias de Argentina eligen a sus propios gobernadores,
vicegobernadores y cámaras legislativas. Durante los periodos en que la Constitución estuvo
suspendida, los gobernadores provinciales eran designados por el gobierno central.
Salud y bienestar social
El Instituto Nacional de Bienestar Social ha administrado la mayoría de los programas de
bienestar social argentinos desde su fundación en 1944. Los trabajadores reciben servicios
sanitarios de diversos sindicatos. La sanidad pública es gratuita (véase Salud pública). El nivel de
la medicina es relativamente alto en las grandes ciudades, y constantemente se realizan esfuerzos
por mejorar las instalaciones sanitarias de las áreas rurales distantes. La esperanza de vida es de
72 años para los hombres y de 79,7 años para las mujeres. En 1995 había un médico por cada
366 habitantes.
Defensa
Las Fuerzas Armadas argentinas son una de las más modernas y mejor equipadas de América
Latina, e históricamente han jugado un papel preponderante en los asuntos nacionales. Hasta hace
poco tiempo se consideraba una milicia nacional, existiendo una conscripción obligatoria de hasta
14 meses para todos los varones capacitados con 18 años (véase Servicio militar obligatorio). El
Ejército de Tierra cuenta con 41.400 efectivos. La Armada dispone de un portaaviones, seis
destructores equipados con misiles, varios buques más ligeros y submarinos, tripulados por
17.500 efectivos. Las Fuerzas Aéreas, con 12.500 efectivos, cuentan con unos 200 aviones de
combate, entre los que hay cazas a reacción y bombarderos.
Fuente: "Argentina (república)". Enciclopedia Microsoft® Encarta® Online 2006