La Cámara Argentina de Energías Renovables (CADER) fue fundada en junio de 2006 por Charles St. James, un inmigrante estadounidense especializado en el desarrollo de proyectos de inversión en energías renovables en Latinoamérica. El Sr. St. James vio en el auge global de biocombustibles la oportunidad que una institución profesional podría brindar a la Argentina: una manera para dar orden y estructura a una industria con un gran potencial, desarrollar nuevas fuentes de trabajo, diversificar su matriz energética, y ayudar a crear un mundo más limpio.
En conjunto con Luis Rosales, reconocido analista político y compañero de maestría de St. James en el Fletcher School of Law & Diplomacy de Tufts University de los EEUU, y con quien comparten una pasión por el desarrollo de liderazgo, visualizaron además el potencial de utilizar a esta institución como un laboratorio para una nueva generación de líderes. Sus objetivos fundacionales fueron establecer una cámara moderna, dinámica y transparente, capaz de organizar a esta naciente industria nacional y brindarle una proyección global lo suficientemente sólida como para posicionar a la Argentina como un referente de peso en el escenario de las grandes potencias mundiales.
En octubre de 2006 la Cámara comenzó la ardua tarea de captación de socios, logrando reunir en poco tiempo a empresas distribuidas a lo largo de toda la cadena de valor de la industria. Entre este primer grupo de asociados, que sumó su visión y entusiasmo al proyecto, cabe destacar a profesionales como Martin A. Bayugar, Ramiro Marini-Neyra y Juan Martin Nasi, cuyos aportes en refinar la visión de CADER fue fundamental para establecer los cimientos de una institución pujante y en constante crecimiento. Durante este proceso el Sr. St. James adoptó la ciudadanía argentina.
El 18 de marzo de 2008, con más de cuarenta socios en su haber, la Cámara redobló su apuesta y decidió la ampliación formal de su denominación desde el inicial "Cámara Argentina de Biocombustibles" a "Cámara Argentina de Energías Renovables", nombre que conserva hasta la fecha. El principal objetivo de esta decisión fue el de extender los servicios y los valores globales de la Cámara a otras actividades afines que aún no contaban con una representación lo suficientemente sólida y organizada. En el mismo acto se decidió la creación de los comités de energía eólica, energía solar y biomasa.
En corta vida, la CADER ha logrado establecerse en el mercado global como una institución profesional, flexible y confiable, que atrae profesionales con una pasión común: convertir a la Argentina en uno de los líderes globales en este "siglo de las energías renovables".
En la actualidad, la Cámara interactúa con un sinnúmero de instituciones hermanas e impulsa los intereses de sus socios y de la industria nacional ante el gobierno nacional y organismos supranacionales a través del mundo. La capacidad y experiencia de los recursos humanos que conforman su Comité Ejecutivo y el calibre de sus miembros es un claro indicador de su temprano éxito. La Cámara ya cuenta con casi cien miembros y continúa un proceso de crecimiento permanente, afianzando sus fortalezas y sumando nuevas habilidades en el camino.
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